AMLO… ¿MALO?

¿En siete meses y medio de gobierno se puede determinar el éxito de largo plazo de un presidente que recibió una nación prácticamente desmantelada? Las redes sociales se han convertido en una caja de resonancia de los adversarios de Andrés Manuel López Obrador que pretende operar como Opinión Pública, pero es en realidad una estrategia orquestada por quienes temen que resurjan los movimientos sociales promotores del Estado de Bienestar en las naciones en vías de desarrollo, planteé en una reunión con suscriptores premium de TribuAmericas®

El tema se puso sobre la mesa de discusión luego de que la web se inundara de comentarios de presuntos ciudadanos mexicanos preocupados por el desempeño “negativo” de López Obrador en sus primeros meses de gobierno.

Luego, alguien en Quora, un sitio que nació hace mucho tiempo con aspiraciones intelectuales y devino en espacio de ociosidad insidiosa, me envió una pregunta que intentó ser un retruécano que no me convenció: ¿AMLO es MALO? Y de repente, el individuo que lanzó la pregunta afirmó que López Obrador no tenía proyecto gubernamental.

La pregunta ya de por sí es maniqueísta porque la realidad — y mucho menos la política — no se divide en bueno y malo como si viviéramos en una película infantil de Hollywood; pero me impresionó la ignorancia del usuario de Quora cuya cuenta parecía de ser de un fan de la autodenominada Oposición fifí, de dudosa reputación, en el mejor de los casos.

Para mí es muy claro que el presidente Andrés Manuel López Obrador está echando a andar su proyecto de nación, explicado en 2004 en un libro, mientras intenta controlar a los poderes fácticos que siguen dominando en todos los ámbitos de la vida nacional, en un país prácticamente desmantelado.

Así que los primeros balances de lo que efectivamente él haya hecho se podrán tener a la mitad del sexenio y no antes. Tan sólo baste mencionar que apenas en Septiembre 2019, el Congreso de la Unión podrá ejercer una Ley de Ingresos y un Presupuesto de Egresos que no esté atado a compromisos de la anterior administración.

El proyecto de nación de López Obrador es tan claro, que a principios del siglo escribió un libro en el que detalla estrategias muy concretas para rescatar la soberanía de México, empeñada al poder financiero global después de la quiebra de la banca local en 1995. El hoy mandatario mexicano publicó más tarde otros textos en los que analizó las políticas (sobre todo financieras y sociales) de por lo menos tres administraciones que habría que corregir, si se quería (si se quiere) regresar el país al camino del desarrollo sustentable.

Lo que los opositores de López Obrador olvidan o desconocen (y los pone en desventaja frente a él) es que la historia mundial en sus diferentes etapas nos demuestra que el resultado de las políticas aplicadas en un lugar y tiempo determinado sólo es mesurable al final de la primera generación (10 a 25 años).

De ahí que lo que hoy se vive en México es consecuencia de lo que se hizo en un lapso hacia atrás que va de los 10 a los 25 años y las consecuencias de la política lopezobradorista las veremos entre 2030 y 2050. Todo lo demás será un proceso de transición empalmado con la integración regional norteamericana, lo único que puede modificar significativamente los proyectos políticos y económicos del actual mandatario.

No debe olvidarse jamás es que los especuladores financieros pueden destruir la economía de México en menos de tres minutos porque, paralelamente a la destrucción paulatina de la banca nacional (1982–2000) por prácticas corruptas en su fase nacionalizada, se desmantelaron las bases una economía sustentable y en crecimiento acelerado que existía en México. Desde entonces, el país vive una economía ficción controlada por el capital extranjero, que entra y sale según le convenga. Así que la burbuja financiera, por supuesto, puede reventar en cualquier momento, de acuerdo a los intereses de la dinámica económica global.

¿Que AMLO es MALO porque — dicen sus adversarios — es comunista? Después de carcajear algunos minutos, concluí que la Oposición fifí vive en un universo alterno: La improbabilidad de que el presidente López Obrador algún día se aparte de las exigencias de los mercados es idéntica a la de que haya un año entero en el que no se dé un terremoto de magnitud considerable o un huracán destructor en algún punto del país.

De hecho, la actual administración, con ecos neoliberales en materia financiera que deberían complacer a los opositores del mandatario, continúa disminuyendo subsidios en tarifas eléctricas, de combustibles y agua, por citar servicios esenciales.

Sin embargo, los poderes fácticos seguirán intentando desestabilizar las acciones disruptivas y casi imperceptibles a los ojos de quienes sólo se informan a través de los medios de comunicación al servicio de grupos de poder del establishment, cuyo único fin es instilar miedo para la manipulación psicológica de las masas. Todo lo demás entra dentro de las anécdotas invariablemente fabricadas por los medios (y esto lo digo con conocimiento porque conozco perfectamente las entrañas de los medios mexicanos).